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Todavía nos quedan membrillos y muchos de nosotros, que tenemos membrillero o nos han dejado los que tienen uno, se han quedado con un montón de membrillos en casa esperando el mejor momento para aprovecharlos. Esta vez mis queridos amigos Renata e Iñaki nos han regalado unos cuantos de sus membrillos maravillosos, entre otros regalitos de su huerto. Me gusta el dulce de membrillo pero quería probar algo distinto. Por eso pensé en hacer una tarta rápida y algo distinta. Utilicé masa filo en vez de hacer una masa para base, como relleno hice una crema de almendras y por último los membrillos cocidos. Salió súper rica y además con los membrillos que me sobraron hice una compota para conservarlos más tiempo y disfrutarlos de varias maneras.

 

Comensales: +
Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de horno: 1 hora
Dificultad:

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Ingredientes

Para los membrillos:

  • 5-6 membrillos
  • 50 g de jengibre fresco en dados
  • Agua
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 rama de canela
  • 4-5 gotas de limón
  • 1 vainilla

Para el relleno:

  • 150 g de mantequilla de temperatura de ambiente
  • 150 g de azúcar fino
  • 250 g de almendras en polvo
  • 3 huevos
  • 30 ml de coñac
  • 30 g de harina

Para la base de masa filo:

  • 5 hojas de masa filo
  • 50 g de mantequilla derretida
  • 1 pizca de sal
  • Almendras fileteadas para decorar

Preparación

  1. Partimos los membrillos en 8 trozos, pelamos y limpiamos por sus semillas y sus partes duras o malas.
  2. Ponemos una olla a fuego medio-alto y echamos los membrillos. Cubrimos con agua y añadimos el azúcar, la vainilla, la canela, el jengibre y el limón. Cuando rompe a hervir bajamos el fuego y dejamos hervir otros 30 minutos o hasta que el membrillo este bien blando. De vez en cuando, para remover el almíbar del membrillo levantamos la olla por las asas y movemos suavemente. De esta manera evitamos deshacer la forma del membrillo y la conservamos en trozos enteros.
  3. Precalentamos el horno a 200 °C. Mientras tanto preparamos el relleno de almendra: Con un robot de cocina, batimos la mantequilla con el azúcar, la almendra en polvo y el coñac hasta que se haga una crema homogénea. Añadimos los huevos uno a uno y por último, la harina. Movemos suavemente y dejamos reposar.
  4. En un cuenco mezclamos la mantequilla derretida con la sal. Engrasamos una bandeja de horno con la mantequilla y aplicamos 5 hojas de masa filo, la una encima la otra y engrasadas con mantequilla entre medio. Podemos dejar arrugadas la penúltima hoja para dar un resultado más crujiente en la tarta.
  5. Metemos en el horno por solo 5 minutos o hasta que se dore ligeramente y enseguida retiramos y bajamos la temperatura a 160 °C.
  6. Aplicamos el relleno encima de la masa filo y decoramos con los trozos del membrillo y jengibre, bien trascurridos, cubriendo toda la superficie. Acabamos con las almendras fileteadas y horneamos durante 1 hora.
  7. Dejamos enfriar y podemos servir espolvoreada con azúcar glas.

Y unos consejitos…

– Si queremos dar a nuestra tarta un color más rojo hay que, en vez de cocinar los membrillos, asarlos. Lo único es que, con esta manera, necesitarémos bastante más tiempo, un par de horas en el horno.

– Me encanta cuando sobra membrillo cocido haciendo esta receta. Aprovecho así a hacer una compota de membrillo, para conservarlo más tiempo. Así que sigo cocinando más tiempo el membrillo sobrante hasta que el almíbar se quede bien espeso. Una vez este echo, lo ponemos en botes de cristal y lo conservamos en la nevera junto con su almíbar durante 3 meses. Con un poco de yogur o por sí solo resulta un postre rápido y riquísimo.

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